Roma es sin lugar a cuestión otra joya en la filmografía de Adolfo Aristarain. Lo que más me gusta de sus filmes es que son hechos para gente pensante, sólo quien realmente reflexiona ve más allá de los cuidadosos diálogos y las referencias filosóficas y encuentra el verdadero mensaje de Aristarain. Son películas que las puedes ver varias veces, y siempre vas a notar algo nuevo: un detalle, una canción, una referencia.