
Es una lástima que el deporte más popular del mundo, el fútbol, se intente alejar cada vez más del aficionado. Voy a ser honesto, lo digo por que me jode que el año pasado podía ver hasta dos juegos de Champions League en Directo, y hoy, gracias a absurdas disputas de licencias y de exclusividad, podre ver sólo uno. Encima a merced FoxSports, por que algún canal nacional retransmite la competición, pero casi siempre el mismo evento principal que FoxSports, y a veces ni siquiera en vivo. En honor a la verdad esta es sólo la gota que derramó el vaso. El fútbol viene cambiando desde hace rato, y tengo que decir que para peor. Cada vez hay menos magia y más dinero de por medio.
Hace dos años que dejé de ver la ‘Liga de las Estrellas’, esa donde juegan esos equipos que no necesito ni nombrar, por que para variar, DirectTV la sumo a su programación exclusiva y con eso la saco en gran medida del resto de los operadores de cable o de satélite. Nunca estuve demasiado al tanto del fútbol español, me parece que le falta el rigor táctico del calcio o lo emocionante de la premier, eso sí, las pobres defensas le dan lugar a algunos malabares, pero yo nunca he sido alguien de medias tintas. Por eso no le dí demasiada importancia a eso y hasta recuerdo haberme alegrado por que el fútbol italiano, que es el que yo veo, había retomado algunos espacios importantes en la mayoría de los canales. Ya todo no era acerca del Madrid y el Barça de Ronaldinho, que sinceramente me cargaban hasta la madre por todas partes en ese tiempo.
Otro día les hablo de como los clubes españoles se endeudan hasta la saciedad y compran con desmesura, mientras en otros países los clubes son obligados a tener todo su dinero acreditado.
Pero más allá de si a usted le es más cómoda la nueva situación de las licencias, por ejemplo si es subscriptor de DirectTV, o si como yo extrañaba la narración de Luis Omar Tapia, preguntese que está pasando con el deporte tras bastidores. ¿Que es realmente lo que ha cambiado en el fútbol en los últimos años?, ¿De verdad se han acortado las distancias en el nivel de los jugadores, como dicen algunos eruditos para explicar a cenicientas como Grecia, a una renovada Rusia o al ocasional Sevilla?
Yo creo que no. Hace un par de días vi una producción mexicana llamada Rudo y Cursi, que le recomiendo a cualquiera. En algún momento del filme, el narrador hace esta reflexión:
“Desde que el fútbol es negocio, todo gira alrededor del resultado. La alegría del juego desaparece y el miedo lo envuelve todo. Nadie intenta nada por que está prohibido fallar. Es como vivir con un revolver apuntandote a la cien”.
Cuanta verdad hay allí, pensé. De repente eso explicaba por que tantos talentos increíbles desaparecen en un abrir y cerrar de ojos sin ninguna explicación, y por que ya cada vez es más díficil ver un partido de verdad. Sin embargo, soy algo más optimista que el escritor del filme, pienso que el fútbol tiene una capacidad asombrosa para renovarse y ofrecer de algúna y otra forma el espectáculo, entre tanta cochinada. De otra forma no valdría la pena seguirlo viendo.
Luego me pasó que me pregunte si era correcto si quiera, que yo anduviese más al tanto del fútbol europeo que del propio, que me interesara más la Champions League, que la Toyota Libertadores. Nótese el “Toyota” en el nombre de la competición latinoamericana. ¿No les parece que habían formas más creativas y mejores de ingresar algo de fondos para el fútbol que manchando el nombre del torneo al incluir a una multinacional allí?, bueno, tal vez a ustedes no les moleste tanto.
Actualización: Me informa un amigo que ahora la Copa Libertadores es Copa Santander Libertadores. Lo que resulta extremadamente irónico: una copa llamada Libertadores que lleva el nombre de un banco español. Uno ya no puede descuidarse, en el salvaje mundo del capital una corporacion se come a otra en cuestión de segundos, pero todos hablan de números y no de gente.
Hoy es inpensable que un jugador -salvo que sea inglés, italiano o español- termine se carrera en su propio país. A primera vista, uno puede decir que es mejor así, que de esa forma, aunque muchos no podamos asistir a la cita en europa, podemos ver fútbol de primer nivel todo el año y competiciones como la champions league, con verdaderos equipos y plantillas depuradas hasta la saciedad, como en el Real Madrid, donde en un partido pasas de ser Dios a ser nadie.
Sólo es justo cuestionar si en efecto, de verdad será mejor así. ¿No era mejor cuando los jugadores no cruzaban el charco hasta al menos tener unos 23 o 25 años?, ¿No era bonito ver a Pelé o a Zico jugar casi toda su vida en Brasil?, ¿No era mejor cuando esos brasileros o argentinos demostraban todo lo que valían en el Mundial, representando a sus colores nacionales, en lugar de desgastarse sirviendo a los amos de europa todo el año?, ¿No sería mejor si los jugadores cambiaran de país por gusto y no por dinero?
Yo no soy brasilero ni argentino, pero como habitante de este lado del balón me parece que esos fichajes precoces les hacen un daño increíble a la evolución del deporte en nuestra región, y por si fuera poco, al desempeño deportivo -que no a los bolsillos- de los jugadores. Particularmente en casos como el de Pato o el de Higuaín, que salieron de sus países a los 17 años para jugar en grandes absolutos, creo que marcará una importante diferencia, para bien o para mal, en su desempeño deportivo.
Don Alfredo Di Stefano, indiscutiblemente uno de los máximos estandartes del fútbol de clubes, no llego a jugar en Chamartin sino hasta sus 29 años. A fechas de hoy, un anciano que sería mal negocio fichar. Podría decirse que nos siguen cambiando oro por espejos, y que seguimos aceptando encantados. Nos siguen vendiendo el cuento de que el fútbol no funciona y no funcionará nunca en américa, por que somos unos salvajes incapaces de controlar a las hinchadas y de ingresar buen dinero, y tenemos que dejar que los jugadores emigren. Que la cosa debe ser así, nos guste o no. Lo trágico es que esto lo he escuchado de boca de ningún europeo, y de más de un cínico periodista deportvo, de algún país latinoamericano.
A mi me han alegrado las recientes compras de jugadores venezolanos en el exterior, a alguien pudiera parecerle contradictorio, pero lo cierto es que me gustaría que en el futuro no tuviera que alegrarme por eso, sino que los jugadores pudieran adquirir todo el nivel que necesitan aquí mismo, y entonces sí, podriamos hablar de verdadero fair play.