
Hace rato me preguntaba que tan bajo hemos caido, que hoy de alguna forma, alguien podría pensar en un Obama como alguna especie de Martin Luther King, y en gente como Bono o Juanes, como el relevo de alguien como John Lennon. Pero la verdad es que ya no tenemos Marthin Luther Kings, ni John Lennons, ni Che Guevaras, ni Ghandis.
En el mundo que nos tocó, un total demagogo como Obama recibe el nobel de la paz, pero es algo que a nadie debería sorprender, con antecedentes como el de Oscar Arias, otro ilustrado charlatán, y aún peor, el de un Henry Kissinger que en su tiempo representaba a todo menos a la paz.
Hoy con armar algo de jaleo, hablar de paz o de esperanza (¿hope?), ya vale para ser una eminencia mundial. En resumen, vale con presumir de no ser “tan” facha como los demás. Hablas de paz en plan Superman y luego le tiras algún insultillo a la izquierda, y voilá. Eres un Obama cualquiera. Estos días el secreto está en ser lo más ambiguo y vacío posible.
La fórmula no le resulto nada mal a Barack. En el camino a la casa blanca, se mostró lo suficientemente liberal como para obtener el apoyo de los apoyo de suficientes judíos poderosos y de los grupos mediáticos, así como una buena cantidad de lobbys; y ante la mirada siempre apática del grueso del electorado norteamericano, se mostró como el muchacho sencillo de Harvard que juega baloncesto y que hasta fumó un poco de hierba, y así consiguió que el ghetto saliera a votarle. Llegó hasta a contradecirse en su discurso, pero eso no importó, nadie ve lo que no quiere ver. Así de oportunista y de vacía fue su campaña.
El señor Juanes también ha cultivado la misma fruta que Obama. Pareciera que con tanta información en sus manos, la gente se interesa más precisamente por el que dice menos, por el más vacío. Con vestirse de blanco y llamar a todos sus amigotes le bastó a Juanes para subir un escaño en fama, y de la noche a la mañana pasar de un metalero vendido a un sensible activista de la paz. Tal vez Juanes algunas buenas intenciones tenga, cosa que yo dificulto, por que con declaraciones tan hipócritas y medidas como las suyas, hasta pareciera que a lo que aspira es a un cargo político. Si de algo estoy seguro es de que así no se logra la paz. Tal vez la gente se divierta un poco o se entretenga con su música, pero ahí quedo todo: en tapar el sol con un dedo. No hay mensaje porque hablas de la paz pero eres incapaz de atreverte a señalar al que la perturba. Cuando Lennon lo hacía, -y él si que luchaba por la paz- no le importaba decir lo que pensaba, hablar de nombres y de apellidos, o ser asociado con los comunistas, con todo lo que eso representaba. Hoy, cuando hacer eso debería ser -en teoría- más fácil, nadie se anima a hacerlo.
Lo que digo es que ya no hace falta hacer demasiado para ser reconocido, y creo que se valora incluso la controversia, pero sólo la inofensiva, sobre el verdadero mérito, el talento, o los principios. Cosas de la globalización, diría alguno.
Siempre es la vendita globalización, todo el mundo está hablando de globalización ahora. Lo difícil es conseguir a alguien que nos diga que es lo que está mal con ella. Digo, por que les encanta hablar que si de la aldea global, que de los avances en derechos humanos, que si los países se ayudan unos con otros, y un largo etcétera. Todo muy bonito e instantáneo, dictado por las leyes del mercado. Pero si fuera como dicen no estaríamos tan mal como estamos.
Yo si les voy a contar que pienso acerca de la globalización. No soy ningún economista ni entendido en el asunto, pero a mi eso de aldea global me suena más al gran hermano, y cuando me hablan de avances en derechos humanos o de medios guardianes me parece de lo más relativo: se condena la violencia cuando ocurre en Sudamérica, o en África, en esos países salvajes, pero cuando la gente es reprimida en Londres durante la cumbre del G20, o en Italia, nadie se entera. ¡Un momento!, con algo estoy de acuerdo. Y es que eso de que los países dependen unos de los otros en la globalización no puede ser más cierto: ¿Que sería de los países desarrollados si no tuvieran a 4 o 5 países tercermundistas a quienes explotar?.
Pareciera que el mundo es tan chico que lo podemos resumir en un bloque de noticias de CNN, o que la solución a nuestros problemas es tan simple como apoyar algunas caridades y rezar por la paz. Pero en realidad, este mundo, el que nos tocó, es tan grande, tan complejo, y sobretodo tan injusto, que cada año mueren no cientos, no miles de personas. Sino millones, y solamente por hambre.
No sé si éramos más bárbaros ahora, en la edad media, en el neolítico, o si seguimos siendo exactamente iguales, pero con pistolas más grandes.